Cómo comenzamos a orbitar

Nos encontraron las grietas, las preguntas, la curiosidad y las ganas por hackear paisajes para sostenernos. Después de meses de desvelos sin fin, chats encriptados, páginas efímeras, poesía hipertextual, investigaciones generativas, pads catárticos, fotos, videos, textos, audios y pantallas, decidimos un lugar común para resonar.

Fuimos un colectivo artístico hackfeminista que comenzó su historia de manera transfronteriza entre México y Argentina en enero del 2014, a partir de la complicidad político-afectiva entre Liliana Zaragoza Cano (Lili_Anaz) y Nadège (Ganesh). Nuestra primera casa virtual fue ésta.

Trabajamos durante 3 años intensivos en el desarrollo de estrategias de combate para hackear la violencia patriarcal y misógina desde la autodefensa hackfeminista y los cuidados colectivos digitales; en habitar Internet como espacio político de encuentro y bienes comunes accesible para todxs; en la generación de espacios seguros de lucha, goce y encuentro, y en la provocación de ecosistemas de cultura libre en distintas interfaces de Internet, México y Latinoamérica.

+ bits sobre el Lab

Nosotrxs ahora

Desde principios de 2017, el Laboratorio de Interconectividades entró en una fase de transmutaciones profundas, y con ellas, de mu(danzas) algorítmicas. Decidimos continuar nuestros caminos de manera independiente pero interrelacionada: Nadège avocada a Kéfir y Lili_Anaz al frente del Lab.

La relación entre Lab y Kéfir existe desde el inicio como un rizoma de proyectos que fueron creciendo de manera sincronizada: trabajamos apuestas políticas para imaginar y posibilitar infraestructuras feministas, vecindades digitales, y redes autónomas que construyen, cuidan y defienden Internet como un espacio seguro para todxs.

 

 


Fotografía 1 y 2: Liliana Zaragoza Cano.
Fotografía 3: Héctor Robledo. Primer taller del Laboratorio de Interconectividades en el espacio de Cuerpos Parlantes, Guadalajara, México, 2014.